Así como tenemos sombra, lo puedas percibir o no, dentro de nosotros hay también luz, una capaz de iluminarlo todo, darnos claridad y fuerza. No importa si estás pasando por un mal momento, no se apaga, no se va. A veces brilla más y otras menos, pero siempre está presente.

Si crees que sólo los iluminados pueden brillar, tenemos buenas noticias para ti, absolutamente todos los Seres tenemos esta chispa interna, cuando la procuramos, crece y se convierte en una flama capaz de alumbrar el camino.

Cuando brillamos, nos conectamos con nuestra Divinidad y con nuestra misión de vida. Cada vez que hacemos algo que eleva nuestra energía, estamos brillando. Aún si no sabemos cuál es nuestra misión de vida,  al acceder a nuestra luz interna lo podemos descubrir. Eso que nos hace vibrar más alto, emocionarnos, ponernos creativas, motivadas y con ganas de hacer más de eso, es lo que nos lleva por el camino adecuado.

No requerimos de rituales, ceremonias o conocimientos especiales para encender la chispa y conectar con nuestra luz. Sólo requerimos escucharnos, re-encontrarnos con nosotras mismas, aceptarnos, amarnos tal cual somos, elegir lo que nos enaltece y no lo que nos hunde.

Y si en este proceso eliges apoyarte de herramientas para conectar, puedes utilizar velas aromáticas, crear un altar, prender incienso o palo santo, agregar cuarzos a tu vida, llamadores de ángeles para conectar con la energía, mandalas, música de alta vibración, hacer meditaciones, estar en silencio.

Hagas lo que hagas, elige siempre tu luz.

Foto por: Seth Doyle.

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