Todos los días estamos plantando semillas, seamos conscientes o no, cada pensamiento, sentimiento o acción, son semillas que se van plantando. Lo más relevante aquí es, ¿qué tipo de semilla estamos plantando?, ¿qué energía llevan?, ¿están aportando a nuestra vida?

Si vivimos, trabajamos o interactuamos en un ambiente pesado, que nos mantiene tristes, enojadas, estresadas, cansadas, desmotivadas y sólo pensamos en no estar ahí, eso es lo que estamos plantando. Básicamente le estamos diciendo al Universo“esta es mi vida, estoy cansada de ella y no me emociona” y como esa es la semilla que sembramos, el Universo, no hace más que obedecernos y darnos más de eso que vibramos con tanta fuerza.

Ahora, si a pesar de vivir, interactuar o trabajar en ese ambiente pesado, mantenemos elevada nuestra energía, no nos referimos únicamente a repetir pensamientos positivos; más que repetir, lo importante es cómo estamos vibrando. Podemos repetir cosas muy bonitas, pero si nuestra energía dice todo lo contrario, sólo estamos diciendo palabras al aire. Es importante vibrar desde el centro de nuestro corazón todo lo que deseamos crear, y si lo que está saliendo de nosotros es energía de baja vibración, entonces es momento de cambiarla.

Lo primero, es volvernos completamente conscientes de nuestro diálogo interno tanto oral como mental, ¿cómo nos expresamos de nosotros, de los demás y con los demás? Aquí entra un poco la lógica, a cada acción le corresponde una reacción:
Si yo me hablo y expreso mal de mi misma, ¿qué obtengo? Que de forma invisible, sutil e inconsciente, doy permiso al resto del mundo a que me hablen de la misma forma. Porque si yo, no puedo hablar bien de mi, ¿cómo puede hablar bien de mi alguien más si todo lo que proyecto es lo contrario?

Si yo no me respeto, ¿me respetarán los demás? Quizá algunos lo harán gracias a su educación y respeto a sí mismos, pero muchos seguramente pasarán encima de ti, porque al no respetarte tu, tu energía dice: “ok, puedes pasar encima de mi, eres bienvenido”.

Son esas pequeñas cosas que muchas veces no notamos, y entonces creemos que el mundo está en nuestra contra, cuando en realidad, hemos sido nosotras mismas quienes lo hemos propiciado y permitido porque así estamos en el interior.

Cuando comenzamos a respetarnos, valorarnos y amarnos, el mundo reacciona de forma acorde. Cuando estamos llenas de nuestro amor, podemos plantar las semillas más fértiles que den los frutos más hermosos, semillas que le ponen color y sabor a nuestra vida, que la enriquecen y la nutren. ¿No es eso lo que deseas? Comienza por reconocerte como el Ser más hermoso y especial en tu vida, eres un Ser de luz, ¿por qué no habrías de amarte en totalidad?

Foto por: Hannah Skelly

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