La falta de libertad, no necesariamente tiene que ver con cadenas, prisiones y jaulas. En ocasiones, la mayor privación de nuestra libertad la creamos en nuestras propias mentes con:
-Juicios.
-Conclusiones (de cual debe ser el desenlace).
-Definiciones (definimos cómo tienen que ser las cosas con la rigidez de nuestro propio diccionario).
-Puntos de vista (nos casamos con ellos y no vemos más allá).
-Determinaciones (nos metemos una idea en la mente y aunque ya no cuadre con lo que verdaderamente deseamos, nos aferramos. “Si ya lo dije, ahora lo cumplo”).
-Expectativas (esperamos que sea sólo como ya imaginamos en nuestra mente).

Todo esto, es realmente lo que nos limita y mantiene lejos de vivir una vida más libre. La solución siempre ha estado en hacernos más conscientes, es nuestra elección liberarnos de todo lo que nos impide viajar más ligero.

Ser libre es nuestro estado natural, pero a medida que crecemos, vamos recolectando información que va “formando” o deformando nuestro camino, comenzamos a juzgar sin siquiera darnos cuenta, y al hacerlo, vamos limitando nuestras opciones y posibilidades pues algunas son mal vistas, otras mal recibidas, otras más juzgadas por los demás, etc. y en lugar de elegir, comenzamos a hacer lo que creemos que esperan de nosotros. Vivimos nuestra propia vida para alguien más.

Con el paso del tiempo, esto nos va alejando más de nuestro Ser y acercando más a una estilo de vida que en ocasiones nos hace sentir acorraladas, pesadas, limitadas, sin opciones y sin posibilidades.

Cuando nos hacemos más conscientes, es que podemos darnos cuenta de que las posibilidades infinitas siempre están a nuestro alcance, sólo hace falta quitarnos el velo, reconocerlo y abrir la puerta y los brazos para recibirlas. ¿Qué puedes soltar hoy, que te acerque un poco más a la vida con la que sueñas?

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