Quizá el amor propio, suena como un cliché que hemos escuchado cientos de veces, pero la razón para mencionarlo una y otra vez es mucho más grande que un simple cliché.

Por todos los medios nos promueven siempre el amor en pareja, el amor sólo hacia los demás, y nos han vendido la idea de que amarnos a nosotras mismas es cosa de egoístas, ególatras y que está mal. También nos han vendido la idea de que amarnos es comprarnos muchas cosas, arreglarnos el pelo, maquillarnos, estar al último grito de la moda, y consumir todo lo que podamos para llenar nuestros vacíos existenciales en pos del amor que nos tenemos, pero en realidad el amor propio va mucho más allá de los objetos y posesiones.

No existe ningún objeto más valioso que el amor a tu Ser Interior, tu chispa esencial. No hay nada ni nadie externo que pueda llenar nuestros vacíos, sanar nuestras heridas ni nuestra relación con este aspecto de nosotras mismas. Podemos tapar el sol con un dedo por un tiempo, pero la verdad siempre sale a la luz. Nuestro Ser siempre está buscando esa Luz, el amor es y siempre ha sido parte inseparable de nosotros, sin importar la situación o el momento en el que nos encontremos, siempre está presente, simplemente a veces no tenemos la claridad para verlo y recibirlo, pero siempre está ahí.

Si no te amas a ti, no puedes amar a los demás, seguro lo has escuchado muchas veces. La base de esto es muy sencilla, no podemos dar lo que no experimentamos, por más que queramos, es imposible. Así que si no tienes amor por tu esencia, no existe manera en que puedas dar amor a los demás, si tu no te amas, lo que das hacia afuera no es amor, puede ser apego, expectativa, miedo, costumbre, dolor disfrazado de amor, pero no es amor.

Atreverte a viajar a tu interior, conocerte a profundidad, sanar tus heridas, disipar los miedos, observarte sin temor a lo que puedas encontrar, porque cuando llegas a la conexión contigo misma, lo que descubres es más extraordinario de lo que puedes imaginar. Amarte a ti misma es el mejor regalo que te puedes dar, porque eres el Ser más maravilloso que aún no has conocido, pero que cuando conozcas profundamente, ya nunca te querrás dejar de amar, cuando te amas es entonces que conoces verdaderamente lo que es el amor incondicional.

Cuando amas a tu Ser, dejas de juzgarte y comienzas a ser gentil contigo, te vuelves capaz de reconocer tus fortalezas y talentos y son sentir culpa por admitir tu brillo. Te permites brillar sin miedo a opacar a alguien más, porque sabes que tu Luz no opaca, sino que es la invitación perfecta para que los demás se atrevan a brillar también. Cuando amas a tu Ser y te dejas sentir el amor que existe dentro de ti, ya no tienes vacíos internos, porque te das cuenta que nunca existieron, que lo que había era un gran espacio que esperaba ser llenado de amor y ahora es posible irradiarlo y compartirlo con los demás.

Cuando amas a tu ser interior, además de todo, elevas la frecuencia vibratoria de nuestro planeta y abres las puertas para que sea más sencillo que el resto del mundo comience a amarse. Es tiempo reencontrarnos con nuestro Ser y nuestro corazón.

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